2008
11.24

100% Argento…

 
A veces el deporte te da satisfacciones. Otras te las quita. Y a mi las más me deja indiferente.
 
Este fin de semana se jugó la Copa Davis en Mar de Plata, Argentina. Era la final, la tercera ensaladera que podría lograr el equipo español, la primera fuera de casa; la primera para los argentinos y encima en casa. El ambiente desde que se anunció la final fue casi siempre respetuoso entre España y Argentina, aunque algún bocachancla de Argentina casi rozando el insulto en algunas ocasiones actualmente estará con la rabia atragantada.
 
Una vez preparada la final se comenzó a ver cuales eran las intenciones del combinado albiceleste; anular a Rafael Nadal. Para eso prepararon la pista más rápida que pudieron; a fin de tener la pista más diferente a la mejor de Rafa, la tierra batida y para eso se entrenaron. Tan ciegos estuvieron que no se dieron cuenta de una cosa sencilla, no jugaban contra Nadal si no contra España. Feliciano López y Fernando Verdasco se desenvuelven perfectamente en pistas rápidas y al final lo demostraron.
 
Cuando se anunció que Rafael Nadal no podría jugar la final por su lesión de la rodilla derecha, Argentina se autoimpuso enseguida el papel de favorita y desde ese pais comenzaron a llegar distintos tipos de iniciativas, la gran mayoría graciosas y respetuosas. Desde España también se le dio importancia a la falta de Nadal, todo hay que decirlo, al fin y al cabo es el jugador nº1.
 
Y comenzó la final. David Ferrer perdió su punto con Nalbandian. Todavía no estaba todo perdido ni mucho menos todo ganado. La hinchada argentina desde el primer momento ofreció una gran imagen de apoyo a su equipo, animando en cada punto y sin desfallecer ni un segundo. El equipo argentino contento, pero eso fue en la victoria. El siguiente punto entre Del Potro y Feliciano López lo ganó el español. Todo como al principio, ninguna ventaja. Parecía que los argentinos después de todo no iban a arrollar a España, que iban a plantar cara. Y en esas que llego el partido de dobles. Feliciano López y Verdasco contra Nalbandian y Calleri, los primeros viejos amigos y conocidos en competición, los segundos su primera vez juntos después de que Nalbandian, el maradona del tenis según su afición, vetara a otro compañero. Después de un partido vibrante, donde los españoles perdieron toda ventaja (1-5) en el segundo set para después destrozar toda esperanza de los argentinos en el tie break. En ese momento se vio que el sueño se esfumaba y tanto Nalbandian como su público comenzaron a dar señales de desesperación; el primero protestando porque le silbaron en un saque, cosa que a los españoles les pasaba saque sí saque también y Verdasco soportaba estoicamente la cancioncilla de "Verdasco tiene miedo" cada vez que iba a sacar. Los segundos cuando se llevaron una advertencia cuando las hasta entonces canciones jocosas de ánimo/desánimo se tornaron insultantes. Parecía que estaban en el fútbol, pero bendita pasión. En eso se merecen un 10 la afición argentina, apoyando en cada punto.
 
Argentina, la misma que altivamente se creyó con su primera Davis sólo por la lesión de uno de los jugadores de España empezaba a pagar su soberbia. Y llegó el cuarto punto, Verdasco contra Acasuso. Y Verdasco sentenció. Era el punto definitivo para España o la igualada para Argentina, que esperanzada esperaba al quinto punto de la final ya que creían que si Nalbandian se enfrentaba a Feliciano López la Davis era suya. Mucho suponer era eso. Verdasco comenzó con miedo, dubitativo y sólo cuando Acasuso empezó a mostrar algún sintoma de debilidad fue cuando Verdasco se rehizo y empezó a azotar a su adversario. Un adversario que no tenía ni de lejos la forma física de Verdasco y que a partir del tercer set empezó a sudar la gota gorda y hasta hubo que darle un masaje abdominal.
 
La tercera era nuestra. Y ahora los que han perdido se lamentan de haber perdido algo que daban como ganado, dan explicaciones de lo que ocurrío entre Nalbandian y Calleri desmintiendo que ambos intercambiasen algo más que palabras o el equipo este dividido. Mientras que los nuestros celebran la victoria de sus vidas y nuestro capitán, Sánchez Vicario, se retira con la cabeza bien alta y cerrando bocas de los que le dijeron que no tenía plan B. Si llega a tenerlo en vez de ganar por 3-1 hubiesemos ganado por 3-0 que visto lo visto no es tanto mejor.

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